El Ginkgo biloba es el único superviviente vivo de un linaje que se remonta a más de 290 millones de años: es la última especie del orden Ginkgoales, y fósiles casi idénticos al árbol actual, pertenecientes al género Ginkgo, se remontan a hace unos 170 millones de años, en el Jurásico Medio.
Es un árbol gimnospermo de gran tamaño, originario del este de Asia, que ha sido cultivado desde muy pronto en la historia humana y que hoy se planta con frecuencia en calles y jardines de todo el mundo. Su apariencia y estructura interna apenas han cambiado en decenas de millones de años, lo que le ha ganado el título de fósil viviente.
Su combinación de resistencia a enfermedades, plagas y perturbaciones ambientales, junto con un ciclo reproductivo que conserva rasgos primitivos como espermatozoides móviles, lo convierte en una de las plantas más singulares que existen hoy en día.
Identificación y Apariencia
El rasgo más distintivo del ginkgo es su hoja en forma de abanico, con nervios que se bifurcan repetidamente hacia el borde sin llegar nunca a formar una red, un patrón de nerviación dicotómica que no se repite en ningún otro árbol con semillas actual.
Se trata de un árbol de gran tamaño, que normalmente alcanza entre 20 y 35 metros de altura, aunque algunos ejemplares en China superan los 40 metros. Los árboles jóvenes tienen copa cónica y ramificación escasa; con la edad, la copa se vuelve más amplia, angulosa e irregular, con ramas largas y algo erráticas. El sistema de raíces es profundo, lo que le da buena resistencia al viento y a la nieve.
Las hojas, de 5 a 10 centímetros de largo (hasta 15 cm en algunos casos), son verdes por ambas caras y tienen estomas en las dos superficies. El ginkgo presenta heterofilia: las hojas de las ramas de crecimiento rápido son más gruesas, con mayor densidad de venas y capacidad fotosintética, y suelen mostrar muescas o lóbulos en el borde exterior; las de los brotes cortos y nudosos son más resistentes a la sequía y aparecen agrupadas en las puntas. En otoño, el follaje se torna de un amarillo azafrán intenso antes de caer, a veces en un lapso de solo uno a quince días.
La longevidad es otro rasgo identificador: los ejemplares más viejos, protegidos por una madera resistente a insectos y por la capacidad de generar raíces aéreas y brotes desde la base del tronco, pueden superar los 3.500 años de edad.
Distribución y Hábitat
El ginkgo es originario del este de China, donde aparece de forma dispersa en bosques caducifolios y valles sobre loess ácido, un suelo fino y bien drenado con un pH de 5 a 5,5, entre los 300 y los 1.100 metros de altitud.
Su área original se redujo drásticamente hace unos dos millones de años, y durante siglos se creyó extinguido en estado silvestre. Hoy se cultiva de forma habitual en China, Corea y Japón, donde numerosos municipios lo emplean como árbol de calle. Existe una notable uniformidad genética entre los ejemplares de estas regiones, lo que ha llevado a plantear que monjes chinos plantaron y preservaron estos árboles durante casi mil años. En cambio, poblaciones del suroeste de China muestran mayor diversidad genética, compatible con la existencia de refugios glaciares en las montañas que rodean el altiplano tibetano oriental, donde se han documentado ejemplares viejos que podrían representar poblaciones verdaderamente silvestres, aunque esto no se ha confirmado de forma definitiva.
Donde persiste de forma semisilvestre, el ginkgo muestra preferencia por sitios alterados: orillas de arroyos, laderas rocosas y bordes de acantilados, ambientes en los que conserva una notable capacidad de propagación vegetativa mediante brotes basales y raíces aéreas.
Los registros de observación disponibles muestran un patrón estacional marcado, con un mínimo en los meses de invierno (entre 264 y 339 registros de enero a marzo) y un máximo entre junio y octubre, con el pico en octubre (cerca de 5.000 registros). Este patrón refleja probablemente la mayor visibilidad del árbol cuando está en hoja y no debe interpretarse como una medida de abundancia real ni del área de distribución completa de la especie.

Reproducción y Ciclo de Vida
El ginkgo es dioico: cada árbol es macho o hembra. Los ejemplares masculinos producen pequeños conos de polen formados por esporofilos con dos microsporangios dispuestos en espiral alrededor de un eje central. De forma poco frecuente se ha observado que ramas individuales de un árbol cambian de sexo, un fenómeno difícil de estudiar por su rareza y por la práctica, común en la Europa del siglo XIX, de injertar ramas femeninas sobre árboles machos.
Los ejemplares femeninos no producen conos; en su lugar, forman dos óvulos al extremo de un tallo. La fecundación ocurre mediante espermatozoides móviles transportados por el viento, un mecanismo compartido con cícadas, helechos, musgos y algas, y que fue descrito por primera vez en 1896 por el botánico japonés Sakugoro Hirase. Estos espermatozoides, de entre 70 y 90 micrómetros, poseen una estructura compleja con miles de flagelos que impulsan el cuerpo hacia los arquegonios; de los dos producidos, solo uno fecunda el óvulo. La fecundación y el desarrollo del embrión ocurren justo antes o después de que las semillas caigan del árbol, a comienzos del otoño.
Tras la fecundación, los óvulos desarrollan estructuras carnosas de 1,5 a 2 centímetros, con una capa externa blanda y amarillo parduzca (la sarcotesta) que contiene ácido butírico y despide un olor desagradable, similar a mantequilla rancia, al caer. Bajo esta capa se encuentra la sclerotesta, dura como una cáscara, y una envoltura interna papirácea. A pesar de su olor, la pulpa resulta atractiva para pequeños mamíferos que la consumen y dispersan las semillas, entre ellos la ardilla gris y, en Asia oriental, la civeta de palmera y el perro mapache; la cáscara dura resiste la digestión, por lo que las semillas pasan intactas en las heces.
Ecología y Relaciones
El ginkgo alberga una relación única entre las plantas vasculares: es la única conocida que hospeda como endosimbionte a una microalga verde de tipo Cocomyxa. Esta asociación se transmite de forma vertical, de generación en generación, y se ha detectado en ejemplares de Asia, América del Norte y Europa. El alga vive dentro de las células del árbol en una forma inmadura, sin cloroplasto funcional, por lo que no realiza fotosíntesis, pero podría participar en rutas metabólicas del árbol hospedador.
Ecológicamente, el ginkgo depende de suelos ácidos y bien drenados, con un pH de 5 a 5,5, y muestra preferencia por ambientes alterados como orillas de arroyos, laderas rocosas y bordes de acantilados, más que por bosques cerrados y estables.
Su persistencia a largo plazo parece depender más de la propagación vegetativa que de la reproducción sexual: en los rodales semisilvestres estudiados en las montañas de Tianmu, el 40% de los ejemplares presentaban varios troncos originados por rebrote, mientras que las plántulas nuevas eran escasas, lo que sugiere una regeneración natural limitada en las poblaciones que aún persisten en estado semisilvestre.
Usos y Relación con las Personas
En la cultura china, el ginkgo es reverenciado como símbolo de longevidad, vitalidad y del "qi", la fuerza vital sagrada; su floración nocturna y la rápida caída de sus flores le han dado también una connotación de equilibrio yin-yang. En Corea, los ginkgos antiguos que crecen en templos son considerados guardianes vivos de terrenos sagrados, y algunos ejemplares están reconocidos individualmente como tesoros culturales; monjes de ambas tradiciones valoraban el té de hoja de ginkgo por la claridad mental que aportaba durante la meditación sentada y el estudio de sutras.
El cultivo del ginkgo en China es muy antiguo, y algunos ejemplares plantados en templos se estiman en más de 1.500 años de edad. El primer registro europeo del árbol data de 1690, cuando el botánico alemán Engelbert Kaempfer lo observó en jardines de templos japoneses. Por su estatus dentro del budismo y el confucianismo, se ha plantado ampliamente en Corea y Japón desde el siglo XIV, llegando a naturalizarse parcialmente en algunos bosques de esas regiones; en cambio, tras más de 200 años de cultivo en Norteamérica y cerca de 300 en Europa, nunca ha llegado a naturalizarse de forma significativa allí. Su alta tolerancia a la contaminación lo ha convertido en un árbol urbano habitual, valorado por su sombra y su atractivo visual.
Como la pulpa de las semillas femeninas resulta maloliente, muchos ejemplares plantados intencionalmente son cultivares masculinos injertados, como 'Autumn Gold'; sin embargo, el polen masculino es muy alergénico, con una puntuación de 7 sobre 10 en la escala OPALS, frente a solo 2 para los árboles femeninos, que no producen polen. Entre los cultivares femeninos destacan 'Liberty Splendor', 'Santa Cruz' y 'Golden Girl'. El árbol también se emplea en bonsái y penjing, donde puede mantenerse artificialmente pequeño durante siglos. Su resistencia extrema quedó demostrada en Hiroshima, donde seis ejemplares situados entre 1 y 2 kilómetros del punto de la explosión atómica de 1945 sobrevivieron, chamuscados pero vivos, y hoy continúan en pie. Desde 2016, el extracto de Ginkgo biloba está clasificado por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer como posible carcinógeno humano (grupo 2B).
Conservación y Amenazas
El registro fósil muestra que el género Ginkgo alcanzó su máxima diversidad hace mucho tiempo: se diversificó y se extendió por toda Laurasia durante el Jurásico y el Cretácico temprano, cuando existían numerosas especies emparentadas.
A medida que avanzaba el Cretácico, la diversidad de Ginkgophyta fue declinando, en paralelo al auge de las plantas con flor; junto con helechos, cícadas y cicadeoideas, el grupo parece haber sido desplazado por competidores mejor adaptados a ambientes perturbados. Para el Paleoceno, solo quedaba una especie, Ginkgo adiantoides, en el hemisferio norte, mientras una forma distinta y poco documentada persistía en el hemisferio sur.
Hacia el final del Plioceno, los fósiles de Ginkgo desaparecieron de todo el registro salvo en una pequeña área del centro de China, donde la especie moderna logró sobrevivir como un relicto antes de ser propagada de forma extensa por el cultivo humano.
No existe evidencia concluyente de que sigan existiendo poblaciones verdaderamente silvestres fuera de esa región; buena parte de lo que hoy se observa como "ginkgo natural" en Asia oriental procede en realidad de siglos de cultivo y preservación deliberada.
Curiosidades
- En 1896, el botánico japonés Sakugoro Hirase descubrió que los espermatozoides del ginkgo son móviles y se desplazan mediante una estructura con miles de flagelos, un rasgo insólito entre las plantas con semillas actuales.
- Un médico basó una advertencia sobre un supuesto riesgo de sangrado excesivo asociado al consumo de ginkgo en un único caso anecdótico sin relevancia clínica demostrada, y aun así recomendó evitar la especie por completo.
Ecología
Hábitat
- Bosque
- Montaña
- Urbano
Porte
- Árbol



