El tejo común, Taxus baccata, es uno de los árboles más longevos de Europa, y algunos ejemplares antiguos podrían tener unos 2.000 años. Es una conífera de la familia Taxaceae, de hoja perenne, que forma parte de los bosques de su área de origen.
Su área natural abarca gran parte de Europa, el Cáucaso, el oeste de Asia y el noroeste de África. Pertenece a una especie de preocupación menor según la UICN, lo que indica que, a escala global, no está amenazada de forma inmediata.
Lo que hace especial al tejo es su combinación de longevidad y toxicidad. Casi todas sus partes son venenosas, y solo el arilo carnoso que cubre la semilla no lo es. Por eso ha estado ligado durante siglos a la medicina, el folclore y la historia de la madera en Europa.
Identificación y Apariencia
La marca más útil para reconocer al tejo son sus hojas planas, de color verde oscuro, dispuestas en dos filas a ambos lados de la rama, como si fueran de un peine. Solo en los brotes erectos principales se ve con claridad su disposición en espiral.
Mide entre 1 y 4 centímetros de largo y apenas entre 2 y 3 milímetros de ancho. Su corteza es delgada, escamosa y de tono pardo rojizo, y se desprende en pequeñas láminas alineadas con el tallo.
Las semillas están casi rodeadas por un arilo carnoso de color rojo brillante, abierto en el extremo, que mide entre 8 y 15 milímetros. La semilla, que mide entre 4 y 7 milímetros, queda en su interior. Los arilos maduran entre 6 y 9 meses después de la polinización.
Los conos masculinos son redondeados, de entre 3 y 6 milímetros de diámetro, y liberan su polen a comienzos de la primavera. La mayoría de los tejos tienen sexos separados en distintos árboles, aunque algunos ejemplares son de sexos mezclados o pueden cambiar de sexo con el tiempo.
Distribución y Hábitat
El tejo es nativo de casi todos los países de Europa, salvo Islandia, así como del Cáucaso y de una franja que se extiende desde Turquía hacia el este hasta el norte de Irán. Hacia el sur llega a Marruecos y Argelia, en el norte de África, y también aparece en partes del suroeste y el sur de Asia. Algunas poblaciones se encuentran en las islas Azores y Madeira. En el norte de Escandinavia su límite de distribución está marcado por la sensibilidad a las heladas.
Las poblaciones más ricas de Europa central se encuentran en los bosques suizos de tejo y haya, sobre laderas frescas y empinadas de margas, hasta unos 1.400 metros de altitud en el Jura y en el piedemonte alpino. En Gran Bretaña crece mejor en las laderas empinadas de los cerros calizos, donde forma masas extensas que invaden el pastizal fuera de los hayedos.
En los climas más continentales de Europa prospera mejor en bosques mixtos, de coníferas o de coníferas y frondosas. Prefiere las laderas rocosas y calcáreas, y en suelos ácidos bajo dosel forestal rara vez pasa de plántula. Tolera casi cualquier suelo bien drenado, sobre todo los ricos en humus y en bases, y puede sobrevivir a inundaciones temporales y a sequías moderadas.
Es muy tolerante a la sombra y puede hacer fotosíntesis en invierno, cuando los caducifolios ya han perdido sus hojas. Bajo su sombra densa casi no crece ninguna otra planta. Las aves se alimentan de sus arilos y dispersan las semillas, que pasan intactas por su aparato digestivo.

Crecimiento y Forma
El tejo es un árbol de pequeño a mediano tamaño. Suele alcanzar entre 10 y 20 metros de altura, y de forma excepcional puede llegar a unos 28 metros, con un tronco de hasta 2 metros de diámetro y, en casos excepcionales, de 4 metros.
Su longevidad es uno de sus rasgos más notables. Puede llegar a al menos 600 años, aunque las edades suelen sobrestimarse. Diez tejos de Gran Bretaña se consideran anteriores al siglo X. Algunos ejemplares, como el de Fortingall, en Escocia, podrían tener unos 2.000 años o más. Otros, como el de Llangernyw, en Gales, se estiman en 4.000 o 5.000 años según una investigación dirigida por el botánico David Bellamy.
Algunos árboles famosos muestran su gran porte. El tejo de Bermiego, en Asturias, mide unos 15 metros de altura, con un tronco de 6,82 metros de diámetro y una copa de 15 metros. Desde 1995 está declarado monumento natural por el gobierno asturiano.
Usos y Relación con las Personas
La madera del tejo ha tenido gran valor durante siglos. Fue importante en la Edad Media para fabricar instrumentos musicales, muebles y, sobre todo, arcos largos. Ese comercio fue tan intenso en Inglaterra que agotó las reservas de tejo maduro y de buena calidad en una extensa área, y el tejo llegó a estar a punto de desaparecer en gran parte de Europa.
Hoy no se cultiva como cultivo comercial por su crecimiento lento, pero se valora para setos y topiaria. La madera, de grano cerrado y muy elástica, sigue utilizándose en ebanistería, mangos de herramientas, puertas, parqués y revestimientos. Sus nudos y su veteado irregular la hacen atractiva para tallar y tornear, aunque no sirve para construcción. Como leña es de buena calidad y en ocasiones se quema como incienso.
En medicina, algunos compuestos de los restos de poda son precursores del fármaco quimioterapéutico taxol. Por su toxicidad, el polvo de la madera debe manejarse con mascarilla.
Conservación y Amenazas
El tejo tiene la categoría de preocupación menor en la Lista Roja de la UICN, lo que significa que no está amenazado a escala global. Sin embargo, en parte de su área está en peligro por el uso intensivo del suelo.
Las principales amenazas comenzaron con la tala para fabricar arcos y con la destrucción de árboles para proteger al ganado de su veneno. Hoy se suma la extracción para satisfacer la demanda farmacéutica de taxanos. Los ramoneos y el descortezado dañan a menudo a los ejemplares, y su corteza fina los hace vulnerables al fuego.
Otras amenazas afectan a los árboles jóvenes. Un ácaro del tejo causa una mortalidad importante de yemas, y los hongos pueden matar a las plántulas. Su toxicidad protege al árbol frente a muchos insectos, pero no frente a estos enemigos.
En el Real Jardín Botánico de Edimburgo se formó un seto de más de un kilómetro con esquejes de ejemplares antiguos del Reino Unido, incluido el de Fortingall, para conservar su ADN. En Cataluña se llevó a cabo un programa para proteger poblaciones genéticamente singulares del sobrepastoreo y de los incendios forestales. También hay programas de conservación en el norte de Portugal y en la cordillera Cantábrica.
Curiosidades
- En la mitología nórdica, el dios del arco Ullr vivía en una casa rodeada de tejos, lo que muestra lo muy apreciada que era su madera para los arcos largos.
- Una lanza de tejo hallada en 1911 en Clacton-on-Sea, Essex, tiene unos 400.000 años y es una de las piezas de madera más antiguas que se conservan en el mundo.
- La lanza de Lehringen, en Alemania, tiene unos 120.000 años y se cree que fue fabricada por neandertales. Se encontró junto al esqueleto de un elefante de colmillos rectos que probablemente cazaron con ella.
- El poema «Yew Trees», de William Wordsworth escrito en 1815, describe los tejos de Borrowdale.
- Las brujas de Macbeth mencionan los tejos entre los ingredientes de su caldero, en el acto cuarto de la obra.
Fotos
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Ecología y clasificación
Porte
- Árbol
Clasificación
- Filo
- Tracheophyta
- Clase
- Pinopsida
- Orden
- Pinales
- Familia
- Taxaceae
- Género
- Taxus
- Especie
- Taxus baccata
Fuentes
- GBIF Species names and classification
- iNaturalist Photos
- Wikidata Common names and conservation status
- Wikipedia Summary extract



