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Bufo bufo

Bufo bufo

Sin nombre común registrado

LCPreocupación menor
Un sapo común de piel grisácea o parda cubierta de pequeñas verrugas, con ojos abultados de iris cobrizo, pupila horizontal y dos glándulas paratoides oblicuas detrás de la cabeza.Foto: via iNaturalist, licensed under CC0 1.0., CC0

Medidas

Esperanza de vida
≤ 40 años
Clasificación
Filo
Chordata
Clase
Amphibia
Orden
Anura
Familia
Bufonidae
Género
Bufo
Especie
Bufo bufo

Para ser un animal de aspecto tan discreto, el sapo común (Bufo bufo) esconde una longevidad notable: en cautividad ha llegado a vivir hasta 50 años, aunque en libertad su vida suele rondar los diez o doce años. Es un anfibio anuro de la familia Bufonidae, distribuido por casi toda Europa, el oeste de Asia septentrional y una pequeña franja del noroeste de África. Su estado de conservación según la UICN es de "Preocupación menor", gracias a su amplia distribución y a la facilidad con que se adapta a hábitats muy distintos.

Es un animal inconspicuo que pasa el día oculto y solo se vuelve activo al anochecer, cuando sale a cazar los invertebrados que forman su dieta nocturna. Se desplaza con un andar lento y torpe, o mediante saltos cortos, muy distinto de los brincos ágiles de las ranas. Su piel grisácea o parda, cubierta de bultos verrugosos, y su papel como una de las especies de un complejo de linajes emparentados lo convierten en un protagonista silencioso pero constante del paisaje europeo.

Identificación y Apariencia

El rasgo más fiable para identificar al sapo común es la orientación oblicua de sus glándulas paratoides, dos abultamientos situados justo detrás de los ojos que segregan una sustancia tóxica llamada bufotoxina; en las especies parecidas estas glándulas son paralelas entre sí, no inclinadas. Puede alcanzar unos 15 centímetros de longitud, con las hembras generalmente más robustas que los machos y los ejemplares del sur de su área de distribución más grandes que los del norte. La cabeza es ancha, con una boca amplia bajo un hocico terminal sin dientes y dos pequeñas fosas nasales; los ojos, abultados y prominentes, tienen el iris amarillo o cobrizo y una pupila horizontal en forma de hendidura.

El cuerpo es rechoncho y se mantiene pegado al suelo, sin un cuello diferenciado entre la cabeza y el tronco. Las patas delanteras son cortas, con los dedos vueltos hacia dentro, mientras que las traseras son más cortas que las de otras ranas y terminan en dedos largos sin membranas interdigitales; no hay cola. La piel es seca y está cubierta de pequeñas verrugas, de color pardo, oliváceo o grisáceo uniforme, a veces con manchas o bandas más oscuras. Existe cierto dimorfismo sexual: las hembras tienden a ser más pardas y los machos más grisáceos, y el vientre es blanco sucio moteado de gris y negro. Durante la temporada de reproducción, los machos desarrollan callosidades nupciales en los tres primeros dedos de las manos, que usan para sujetarse a la hembra.

Puede confundirse con el sapo corredor (Bufo calamita), generalmente más pequeño y con una franja amarilla a lo largo del dorso, y con el sapo verde europeo (Bufo viridis), de patrón moteado característico; en ambos, a diferencia del sapo común, las glándulas paratoides son paralelas. También se le puede confundir con la rana común (Rana temporaria), que tiene el hocico menos redondeado, la piel lisa y húmeda, y se desplaza sobre todo a saltos en lugar de caminar.

Distribución y Hábitat

El sapo común ocupa casi toda Europa, con la excepción de Islandia, las regiones frías del norte de Escandinavia y varias islas mediterráneas como Malta, Creta, Córcega, Cerdeña y las Baleares. Ha sido introducido en varias localidades de Irlanda, donde parece prosperar bien. Hacia el este, su distribución llega hasta Irkutsk, en Siberia, y hacia el sur alcanza las cordilleras del noroeste de África, en Marruecos, Argelia y Túnez; una variante emparentada vive en el este de Asia, incluido Japón. En la parte meridional de su área puede encontrarse hasta los 2.500 metros de altitud. Es, después de la rana común, la rana comestible y el tritón palmeado, el cuarto anfibio más frecuente de Europa.

Habita sobre todo zonas boscosas, tanto coníferas como caducifolias y mixtas, en particular lugares húmedos, pero también aparece en campo abierto, cultivos, sotos, parques y jardines, incluso en zonas secas alejadas del agua estancada. Esta flexibilidad de hábitat explica en parte su amplia presencia continental.

Los registros mensuales de observaciones muestran un patrón muy marcado, con un máximo abrupto en marzo (más de 183.000 observaciones) tras un mínimo invernal, y un descenso progresivo hasta noviembre y diciembre. Este pico probablemente refleja la migración masiva hacia los estanques de cría a comienzos de la primavera, cuando los sapos resultan mucho más visibles, y no un aumento real de la población; conviene recordar que estos datos de presencia no equivalen a estimaciones de abundancia ni describen por completo el área de distribución de la especie.

Mapa de los registros de Bufo bufo
Dónde se ha registrado · GBIF
183.290
enefebmarabrmayjunjulagoseptoctnovdic
Recuentos mensuales de ocurrencias · GBIF

Reproducción y Ciclo de Vida

Cada primavera, al salir de la hibernación, los sapos comunes emprenden una migración masiva hacia sus estanques de cría, a los que regresan año tras año: más del 80% de los machos marcados de jóvenes han sido hallados de vuelta en el mismo estanque donde nacieron. Para orientarse combinan señales olfativas, magnéticas y visuales, y son capaces de encontrar su estanque incluso cuando han sido trasladados experimentalmente a más de tres kilómetros de distancia.

Los machos llegan primero y permanecen varias semanas en el lugar, mientras que las hembras solo se quedan el tiempo necesario para apareraparse y desovar. En lugar de recurrir siempre a la lucha, los machos pueden resolver sus disputas por el tono de su croar, que indica de forma fiable el tamaño corporal; aun así, los enfrentamientos ocurren: en un estanque estudiado, con cuatro o cinco machos por cada hembra, el 38% de los machos consiguió apareamiento venciendo a rivales o desplazando a otros ya montados. En una población sueca, el 41% de las hembras no llegó a acudir al estanque en primavera, saltándose un año reproductivo.

El apareamiento se produce en amplexo: el macho monta a la hembra y la sujeta bajo las axilas con las patas delanteras, a veces durante varios días, en un periodo de alta mortalidad para ambos sexos. Los machos pueden mostrarse tan insistentes que intentan sujetar peces, objetos inanimados o incluso a otros machos, formando a veces amontonamientos de varios individuos sobre una sola hembra. Mientras la pareja se desplaza por las orillas someras, la hembra deposita una larga cadena doble de huevos negros, de entre 1.500 y 6.000 huevos y de 3 a 4,5 metros de longitud, que el macho fecunda a medida que salen y que queda enredada entre los tallos de las plantas acuáticas.

Las cuerdas de huevos absorben agua y se hinchan; los renacuajos, de color negruzco por arriba y gris oscuro por debajo, eclosionan a los diez días y al principio se alimentan de los restos gelatinosos antes de fijarse bajo las hojas de las plantas acuáticas y volverse nadadores libres. En unas semanas desarrollan las patas y reabsorben la cola, y hacia las doce semanas de vida ya son sapitos en miniatura de apenas 1,5 centímetros, listos para abandonar el estanque.

Población y Papel Ecológico

Frente a un ataque, el sapo común adopta una postura defensiva característica: hincha el cuerpo, levanta los cuartos traseros y baja la cabeza. Su principal defensa es la secreción de mal sabor que producen las glándulas paratoides y otras glándulas de la piel, que contiene una toxina llamada bufagina capaz de disuadir a muchos depredadores, aunque las culebras de collar parecen inmunes a ella. Entre los depredadores de los adultos se encuentran erizos, ratas, visones e incluso gatos domésticos, además de aves como garzas, cuervos y rapaces; los cuervos han aprendido a perforar la piel con el pico para extraer el hígado y evitar así la toxina.

Los renacuajos también segregan sustancias desagradables que alejan a los peces, aunque no a los tritones crestados, y son depredados por invertebrados acuáticos como larvas de libélula, escarabajos buceadores y chinches de agua, que evitan la toxina perforando la piel del renacuajo y succionando sus jugos. Una mosca parásita, Lucilia bufonivora, pone sus huevos sobre la piel de los adultos; las larvas resultantes se introducen por las fosas nasales y devoran al sapo desde dentro, con consecuencias mortales. El pequeño bivalvo de agua dulce Sphaerium corneum aprovecha en ocasiones los dedos del sapo para desplazarse y colonizar nuevos estanques.

Estas relaciones muestran que el sapo común ocupa un lugar intermedio en la red trófica de humedales y bosques húmedos europeos: es presa de numerosos vertebrados e invertebrados a pesar de sus defensas químicas, y a la vez hospeda parásitos y sirve de vehículo de dispersión para otros organismos acuáticos.

Conservación y Amenazas

La UICN clasifica al sapo común como de "Preocupación menor", una valoración que refleja su amplia distribución y su carácter común en la mayor parte de su área, además de su capacidad de adaptarse a bosques caducifolios y de coníferas, matorrales, prados, parques y jardines, siempre que existan zonas húmedas con vegetación densa. Sus principales amenazas son la pérdida local de hábitat, el drenaje de humedales donde se reproduce, las actividades agrícolas, la contaminación y la mortalidad por atropello en carreteras; también se ha detectado quitridiomicosis, una enfermedad infecciosa de los anfibios, en poblaciones de España y el Reino Unido.

En algunas zonas la especie muestra un declive claro. En España, el aumento de la aridez y la pérdida de hábitat han reducido sus números, por lo que allí se considera "casi amenazada"; en la Sierra de Gredos, además, sufre la presión de nutrias y de la competencia de la rana Pelophylax perezi, ambas especies en expansión hacia altitudes cada vez mayores. En el Reino Unido su venta y comercio están prohibidos por ley y ha sido declarada especie prioritaria en el Plan de Acción para la Biodiversidad debido a un declive lento pero sostenido. En Rusia figura como "especie rara" en las repúblicas de Baskortostán y Tartaristán y en los óblasts autónomo de Yamalia-Nenetsia e Irkutsk, aunque en el óblast de Moscú se hizo más abundante durante la década de 1990.

Las poblaciones urbanas, aisladas en pequeñas áreas por el desarrollo urbano, presentan menor diversidad genética y peor estado físico que las poblaciones rurales cercanas, con más anomalías entre los renacuajos criados en condiciones controladas, lo que sugiere que la fragmentación del hábitat compromete su persistencia a largo plazo. El sapo común tiene, además, la tasa de mortalidad por atropello más alta entre los anfibios europeos, ya que sus rutas de migración suelen seguir el curso de arroyos que atraviesan carreteras; un estudio neerlandés estimó una mortalidad del 30% entre las hembras durante la migración de primavera en una carretera con tráfico moderado.

Estado de conservación

  1. LC
  2. NT
  3. VU
  4. EN
  5. CR

Preocupación menor

Significado Cultural

Durante siglos, el sapo común ha sido visto en Europa como una criatura ominosa o una puerta al mundo de los espíritus, quizá porque vive tanto en tierra como en el agua, y su piel apagada y verrugosa, sus movimientos lentos y su costumbre de salir de agujeros oscuros despertaban recelo. En la Edad Media se le asoció con el Diablo, para quien se llegó a inventar un escudo de armas con tres sapos, y se le atribuyó la capacidad de envenenar a las personas; como familiar de las brujas, se le suponían poderes mágicos, y la gente común llegó a usar sapos secos, su bilis, sus heces y su sangre. En el País Vasco se creía que los familiares eran sapos vestidos con elegantes ropajes, arreados por niños que se estaban formando como brujas; entre 1610 y 1612, el inquisidor Alonso de Salazar Frías investigó la brujería en la región y registró casas en busca de sapos vestidos, sin encontrar ninguno.

Un cuento popular inglés narra cómo una anciana, supuesta bruja, maldijo a su casero al no poder pagarle la renta; poco después, un sapo enorme cayó sobre la esposa del casero y la hizo desmayarse, y al arrojar al animal al fuego este escapó con quemaduras graves, mientras que la cabaña de la anciana ardía al mismo tiempo y ella sufría quemaduras idénticas a las del sapo, hasta que ambos murieron al día siguiente. También se creía que la saliva del sapo era venenosa, conocida como "veneno hervido", y que el animal podía escupir fuego ponzoñoso; John Milton representó a Satán como un sapo verter veneno en el oído de Eva en El paraíso perdido, y la primera bruja de Macbeth, de Shakespeare, incluye un sapo entre los ingredientes de su conjuro. Se pensaba además que dentro de la cabeza del sapo había una joya, la "piedra de sapo", que advertía a quien la llevara de intentos de envenenamiento, una creencia que Shakespeare menciona en Como gustéis.

En un registro muy distinto, el sapo protagoniza la literatura infantil británica: el señor Sapo es uno de los personajes principales de El viento en los sauces, de Kenneth Grahame, llevado al teatro por autores como A. A. Milne con la obra Toad of Toad Hall, donde aparece como un personaje anfibio, presumido y vanidoso. George Orwell, por su parte, describió en su ensayo Algunas reflexiones sobre el sapo común la salida de hibernación de la especie como una de las señales más conmovedoras de la llegada de la primavera.

Curiosidades

  1. El nombre del género, Bufo, proviene directamente de la palabra latina "bufo", que significa simplemente "sapo".
  2. Es el cuarto anfibio más común de Europa, por detrás de la rana común, la rana comestible y el tritón palmeado.
  3. Tiene un notable sentido de la orientación: trasladado experimentalmente a más de tres kilómetros de su estanque de origen, es capaz de encontrar el camino de vuelta usando señales olfativas, magnéticas y visuales.
  4. El tono del croar de un macho revela de forma fiable su tamaño corporal, y a menudo basta para que los rivales resuelvan sus disputas sin llegar a pelear.
  5. Durante la temporada de cría, los machos desarrollan callosidades rugosas en los tres primeros dedos de las manos, llamadas callosidades nupciales, que usan para no soltarse de la hembra durante días.

Ecología

Comportamiento

  • Nocturno
  • Depredador
  • Migratorio
  • Crepuscular

Hábitat

  • Bosque
  • Bosque claro
  • Pastizal
  • Urbano

Dieta

  • Insectívoro

Fotos

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Un sapo común de piel grisácea o parda cubierta de pequeñas verrugas, con ojos abultados de iris cobrizo, pupila horizontal y dos glándulas paratoides oblicuas detrás de la cabeza.Foto: via iNaturalist, licensed under CC0 1.0., CC0

FuentesGBIFiNaturalistWikidataWikipediaAnAge