El Bubo scandiacus, conocido como búho nival, es el único búho con plumaje mayoritariamente blanco y uno de los más grandes de su familia. Los machos adultos suelen ser casi enteramente blancos, mientras que las hembras conservan más motas y barras de color pardo oscuro durante toda su vida.
Es un ave rapaz nocturna de la familia Strigidae que habita las regiones árticas de Norteamérica y Eurasia, criando principalmente en la tundra abierta. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo clasifica actualmente como Vulnerable. Sus adaptaciones al frío extremo y su comportamiento diurno, poco habitual entre los búhos, lo convierten en una de las especies más singulares del Ártico.
Identificación y Apariencia
El rasgo más útil para reconocerlo es la ausencia aparente de penachos auriculares: aunque existen unas plumas vestigiales de apenas 20 a 25 mm, formadas por unas diez plumitas, casi nunca son visibles, lo que da a la cabeza un aspecto redondeado y liso. Los ojos son de un amarillo brillante intenso y el disco facial es poco profundo, reflejo de un sistema auditivo más simple que el de otros búhos del género Bubo.
Es un ave voluminosa, con un peso que ronda los 2 kilogramos en los ejemplares adultos. Los machos maduros suelen mostrar el dorso blanco casi puro, con algunas motas oscuras limitadas a los penachos, la cabeza y las puntas de ciertas plumas de vuelo; el vientre suele ser blanco liso. Las hembras, en cambio, presentan la corona y las partes inferiores moteadas y ligeramente barradas de pardo oscuro, con las plumas de vuelo y la cola marcadas con barras tenues. En ejemplares de coloración intermedia, la forma de las marcas ayuda a distinguir el sexo: barras en las hembras, manchas puntuales en los machos, aunque en los extremos de la variación —machos muy oscuros o hembras muy pálidas— la distinción se vuelve casi imposible.
Los pollos nacen de un tono grisáceo blanquecino y pasan rápidamente a un plumaje mesóptilo pardo grisáceo oscuro, que los camufla entre los líquenes multicolores del suelo tundroso. Al emplumar por completo, el plumaje aparece moteado o manchado de forma irregular, con las cejas y otras zonas de la cara aún blancas. El plumaje juvenil recuerda al de las hembras adultas, aunque algo más oscuro, y el patrón de las alas se va haciendo más dimórfico con cada muda sucesiva hasta la cuarta o quinta muda prebásica, momento en el que resulta difícil distinguirlos de los adultos.
Distribución y Hábitat
El búho nival ocupa la tundra ártica abierta de Norteamérica y Eurasia, criando principalmente al norte del paralelo 60, aunque en años de escasez de presas puede desplazarse a latitudes algo más al sur. Prefiere terrenos con musgos, líquenes y afloramientos rocosos, con predilección por elevaciones suaves como montículos, crestas y peñascos que le sirven de atalaya; también utiliza hábitats costeros variados, incluidas marismas y llanuras de marea, para anidar. Los sitios de cría se encuentran normalmente por debajo de los 300 metros de altitud, aunque en zonas montañosas del interior de Noruega puede llegar a criar hasta los 1.000 metros.
Durante el invierno boreal, buena parte de la población abandona el Ártico oscuro y se desplaza hacia el sur, aunque los límites de esta área invernal son difíciles de precisar por la irregularidad de las apariciones. Se le ha registrado invernando de forma regular en el sur de Canadá, las islas Aleutianas, Escandinavia meridional, el Báltico, Rusia central y Siberia suroccidental, y de manera más esporádica hasta China, el Cáucaso o Japón. En años de abundancia de lemmings seguida de buena reproducción, se producen invasiones invernales masivas hacia latitudes templadas, como las registradas en Norteamérica durante los inviernos de 2011-2012 y 2013-2014, cuando aparecieron ejemplares hasta en Florida.
Los registros mensuales de observaciones muestran un patrón muy marcado: las cifras se disparan entre noviembre y febrero (con picos de más de 68.000 y 83.000 registros) y caen drásticamente entre julio y septiembre, con apenas unos cientos de observaciones en septiembre. Esto refleja sobre todo la mayor visibilidad de la especie en zonas pobladas durante la temporada de invernada e irrupciones, y una presencia mucho más discreta —no necesariamente menor— durante la cría estival en la remota tundra ártica; estos datos son solo presencias registradas, no una medida de abundancia real ni del área de distribución completa.

Comportamiento y Estilo de Vida
El búho nival tiene una actividad cathemeral, es decir, puede cazar y desplazarse tanto de día como de noche, ajustando su ritmo al de sus presas principales, los lemmings. En Utqiaġvik, se observó que permanecía posado durante el 98% de las horas diurnas registradas, concentrando la actividad en franjas concretas de la mañana y la tarde y descansando el resto del tiempo; en Noruega, en cambio, la actividad estival se concentra en el crepúsculo más oscuro disponible, entre las 21 y las 3 de la madrugada.
A diferencia de otros búhos del género Bubo, pasa gran parte del tiempo en el suelo, posado sobre pequeñas elevaciones del terreno; su anatomía, con patas cortas y robustas, parece adaptada a posarse sobre superficies planas antes que en árboles o rocas verticales. En invierno utiliza con más frecuencia postes, torres de comunicación, chimeneas y tejados como atalayas de caza. Aunque suele parecer un ave pausada, es capaz de desplazamientos repentinos y veloces, tanto caminando y corriendo con las alas extendidas para el equilibrio como en vuelos rápidos e inesperados.
El vuelo combina aleteos regulares con planeos sobre alas extendidas, y durante la exhibición de los machos incluye un vuelo ondulante que termina en un descenso casi vertical. Los adultos y los jóvenes se refugian tras rocas para protegerse del viento y las tormentas más severas, y aunque no suelen nadar de forma habitual, los polluelos que aún no vuelan pueden hacerlo para escapar de depredadores.
Comunicación
El repertorio vocal del búho nival —hasta quince llamadas distintas documentadas en adultos— tiene un timbre más áspero y ladrante que el de otros búhos Bubo. El canto principal es una secuencia monótona de entre dos y seis notas roncas, krooh krooh krooh, que recuerda al ladrido de un perro y que a veces termina en un enfático aaoow; los machos lo emiten sobre todo desde un posadero, aunque también en vuelo, con funciones tanto territoriales frente a otros machos como de reclamo hacia las hembras. Estas llamadas pueden oírse a más de 3 kilómetros de distancia y, en condiciones favorables del aire ártico, incluso hasta 10 u 11 kilómetros.
La hembra emite un canto similar pero más agudo o gutural, además de notas disilábicas (khuso) y chillidos parecidos a los de los polluelos. Ambos sexos recurren a chasquidos, chillidos, gruñidos y siseos en momentos de excitación, mientras que la llamada de alarma es un grito áspero y ronco (keeea). También se ha registrado un sonido de "carraca de vigilante" durante las defensas del nido, así como un chasquido —posiblemente producido con la lengua y no con el pico— ante amenazas.
Los polluelos comienzan con un reclamo de mendicidad suave y agudo que, hacia las dos semanas de vida, se transforma en un chillido fuerte y sibilante; al abandonar el nido, hacia las tres semanas, emiten chillidos agudos que permiten a la madre localizarlos en la tundra abierta.
Caza y Dieta
El búho nival localiza a sus presas principalmente por la vista y el movimiento, ya que su oído es menos refinado que el de otros búhos; los experimentos indican que puede detectar una presa a hasta 1,6 kilómetros de distancia. Caza casi siempre desde una atalaya elevada —en un estudio en Utqiaġvik, el 88% de las cacerías partieron de un montículo o de un poste— y practica sobre todo la técnica de "esperar y observar", permaneciendo inmóvil durante largos periodos antes de lanzarse con un vuelo rápido e intermitente. Entre sus técnicas de captura destacan el picado o "embestida" directa sobre la presa, el "barrido" al vuelo rasante, el cernido frente al agua para atrapar peces —de forma similar al águila pescadora— y, en invierno, el "buceo en la nieve" para capturar presas ocultas bajo más de 20 centímetros de manto nevado.
Su presa principal son los lemmings y otros pequeños roedores, aunque también captura aves migratorias nocturnas, limícolas y, en ocasiones, aves grandes o potencialmente peligrosas atrapadas en pleno vuelo diurno; a veces incluso practica el cleptoparasitismo, robando presas ya capturadas por otras aves rapaces en pleno vuelo. Las presas pequeñas se tragan enteras, mientras que las de mayor tamaño se desgarran, comenzando por los músculos grandes como el pectoral.
Entre 18 y 24 horas después de alimentarse, regurgita egagrópilas ovaladas con los restos indigeribles —huesos, dientes, pelo y plumas— que suele depositar en posaderos fijos, lo que permite a los biólogos analizar decenas de estas bolitas para reconstruir su dieta. En Alberta, durante el invierno, la técnica dominante fue casi exclusivamente la de esperar y observar, y las hembras adultas mostraron una tasa de éxito de caza claramente superior a la de las hembras juveniles.
Anidación y Reproducción
El búho nival cría principalmente al norte del paralelo 60 en la tundra ártica de Alaska, el norte de Canadá y la región euro-siberiana, aunque su área de reproducción efectiva —con probabilidad alta de anidar cada 3 a 9 años— apenas cubre 1,3 millones de km² dentro de un rango total de más de 12 millones de km². Es un ave nómada: cuando las poblaciones de sus presas fluctúan, puede desplazar sus zonas de cría de un año a otro.
El sistema de emparejamiento es mayoritariamente monógamo: de 239 intentos de cría registrados en Utqiaġvik, 232 fueron monógamos y solo 7 mostraron bigamia social, con un macho atendiendo a dos hembras. En un caso documentado en la isla de Baffin, un macho se apareó con dos hembras y logró criar a once polluelos volantones en total; en Noruega se registró otro caso de bigamia con los nidos de ambas hembras separados por 1,3 kilómetros, y en la isla escocesa de Fetlar, entre 1967 y 1975, un macho llegó a criar con dos hembras, una de las cuales podría haber sido su propia hija.
Los nidos se sitúan en el suelo de la tundra abierta, a menudo sobre elevaciones o en zonas costeras con marismas y llanuras de marea. La cría del búho nival en libertad puede alcanzar hasta 28 años de vida, una longevidad notable para un ave que depende de un entorno tan extremo y de presas cuya abundancia varía drásticamente de un año a otro.
Conservación y Amenazas
La UICN clasifica al búho nival como Vulnerable desde 2017, cuando fue reclasificado tras confirmarse un declive rápido y sostenido de su población mundial. Las estimaciones antiguas, que situaban la población global en torno a 200.000-290.000 individuos, resultaron muy exageradas: los análisis más recientes calculan solo entre 14.000 y 28.000 parejas reproductoras maduras en todo el mundo, y en años de escasez de lemmings el número de hembras nidificantes puede desplomarse hasta apenas 1.700, menos del 10% de lo que se pensaba antes.
La amenaza principal es indirecta: la disponibilidad de sus presas, ligada a los ciclos de los lemmings, determina si logra reproducirse o no en un año dado. Entre las causas de mortalidad documentadas en anillamientos de EE.UU., destacan los disparos (11,9%), las colisiones con vehículos y en carreteras (más del 12% combinado), los choques con torres y cables (3,9%), las trampas para animales (2,7%) y las colisiones con aviones (2,1%); prácticamente todas las causas identificables de muerte están relacionadas con la actividad humana. En Norteamérica se ha inferido un declive del 52% desde la década de 1960, y otra estimación sitúa la caída entre 1970 y 2014 en un 64%. En Suecia, la ausencia de nidificación confirmada desde 2015 ha llevado a proponer su clasificación como especie extinta en el país para la Lista Roja de 2025.
La especie figura en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), lo que regula el comercio internacional de ejemplares y derivados.
Estado de conservación
- LC
- NT
- VU
- EN
- CR
Vulnerable
Significado Cultural
El búho nival alcanzó fama mundial gracias a Hedwig, la lechuza —en realidad un búho nival hembra— que acompaña al protagonista en la saga literaria y cinematográfica de Harry Potter, escrita por J. K. Rowling. Su popularidad generó cierta preocupación en los medios por un posible aumento del comercio ilegal de la especie, aunque no se encontraron pruebas sólidas de que las confiscaciones hubieran crecido, más allá de un número algo mayor de ejemplares entregados en centros de fauna silvestre.
En Quebec, el búho nival —llamado harfang des neiges en francés— es el ave emblema oficial de la provincia, un reconocimiento a su presencia en el imaginario invernal de la región.
Curiosidades
- En febrero de 1886, un búho nival se posó sobre el aparejo de un vapor a más de 800 kilómetros de la tierra más cercana, en el borde de los Grandes Bancos de Terranova; fue capturado y conservado en el Museo de Nueva Escocia.
- Es una de las aves mejor aisladas térmicamente del planeta: se le ha registrado activo sin signos de incomodidad a -62,5 °C, y soportó incluso cinco horas de exposición a -93 °C, aunque al final de ese periodo mostró señales de dificultad respiratoria.
- Su capacidad de aislamiento térmico solo es superada, entre las aves, por el pingüino de Adelia, y rivaliza con la de mamíferos polares muy bien adaptados como el zorro ártico o la oveja de Dall.
- En años de abundancia de lemmings, algunos estudios detectaron que una mayor proporción de búhos nivales pasaba el invierno en ambientes marinos, cazando aves marinas junto a las grietas del hielo, en lugar de en el interior continental.
- Aunque casi siempre se le describe como completamente blanco, solo 3 de 129 ejemplares adultos machos examinados en colecciones de museos rusos carecían casi por completo de motas oscuras.
Ecología
Hábitat
- Marino
- Costero
- Montaña
- Tundra
Dieta
- Carnívoro
Comportamiento
- Depredador
- Solitario
- Migratorio
- Crepuscular


